Al empezar a organizar las jornadas sobre Gregory Bateson con el estreno de la película de su hija, Nora, he visto - he tenido que ver - más veces de lo que me gustaría, unas cuantas traducciones de la obra de este maestro que realmente merecen el calificativo de barbaridades: barbaridades que, tristemente, han pasado a formar parte íntegra del conocimiento que se tiene de su pensamiento sútil, sugerente y, a la vez, riguroso, en la cultura hispanohablante.
Una de ellas, la absurda traducción del título de su libro estandarte "Mind and Nature" por "Espiritu y Naturaleza" tiene el efecto de desconectar lo que escribió Bateson en otros lugares sobre "mente" (o gran parte de ello) de lo que escribe en este libro sobre el mismo concepto.
Por poner una metáfora, imaginemos a un zoólogo que escribe sobre los elefantes en muchos libros diferentes y en uno, quizá el más insigne, habla de los "los Elefantes y la Sabana Africana". Pero el traductor, traicionero, decide que no, que esto de elefante suena muy mal en castellano y lo que nuestro zoólogo realmente quería decir era "los Rinocerontes y la Sabana Africana " o, más parecido todavía en nuestra metáfora, "los Unicornios y la Sabana Africana". Y así lo traduce y, alucinantemente, asi lo publica la editorial. Imaginemos que después hubiera toda una sección del público que anduviese halagando el maestro por su maravillosa comprensión de los unicornios y otro que encontraba confuso imposible de entender al escritor traicionado - y él sin enterarse.
Algunos lectores podrían hacer un esfuerzo por conectar lo que el zoologo de la metáfora hubiese escrito sobre elefantes en otros libros con lo que escribió sobre los unicornios en este pero la mayoría probablemente no llegasen a hacerlo: al fin de cuentas, ¿qué tienen que ver los elefantes con los unicornios?Perderían entonces la conexión y gran parte de la continuidad de la obra del zoólogo en la metáfora o de Bateson en la vida. En el peor de los casos, el libro pasaría a serles un ejemplo más de la confusión de un escritor ya de entrada confuso, dificil y abstruso.
Lo triste de esto es que Bateson no era ni confuso ni difícil ni abstruso como autor. Todo lo contrario, resulta bastante claro, conciso y concreto en lo que escribe. Solo que está escribiendo de forma compleja sobre temas complejos y poco familiares. Y, para resultar efectivo, esto requiere por lo menos consistencia de etiquetado.
En vez de esto tenemos un concepto, que Bateson (en su propio idioma) etiqueta consistentemente como "mind" (habiendo podido perfectamente elegir la etiqueta "spirit" de haberlo querido), y dos etiquetas. Las etiquetas en castellano "mente" y "espíritu". Nombrar es el primer nivel de modelar y una de las condiciones básicas para que sea efectivo es que sea consistente.
