24/10/11

Una Vez Más - Con Sentimiento


Gestionar el Sentir - Sentir Para Gestionarse

El mundo está lleno de ellas - expresiones fijas y tópicos para describir el sentir: “vencer” el aburrimiento, “superar” el miedo, “controlar” el enfado, “lidiar” con el enojo, que no “te embargue” la tristeza, ni “te invade” el agobio, cómo “hacer frente” a los nervios. Son algunas de las nociones más o menos populares que abundan sobre las emociones o más ampliamente sobre el sentir: - algo simplistas quizás, un tanto agresivos también. Muchos provienen de una metáfora de fondo de librar algún tipo de lucha o batalla – de eregir defensas; suena casi militar.

Lo triste es que a menudo representan lo mejor que ofrece la “sabiduría popular” o también de muchos libros pretendidamente especializados.

Y claro, hacen de la emoción, sentimiento o sensación un objeto. Experiencias dinámicas de vivir el sentir se convierten en cosas. Y una vez “cosificadas” se utilizan para construir ideas plausibles pero absurdas.

Y para plantear problemas fantasma.


Porque mucho de nuestro sentir tiene que ver con informarnos acerca de cómo nos relacionamos con este hermoso planeta que cohabitamos y con nuestros cohabitantes más o menos cercanos – y con nosotros mismos por supuesto.

Pongámoslo así: tener una vida emocional o rica y útil, es esencial para una vida rica y efectiva.

A menudo buscamos las emociones agradables o placenteras e intentamos evitar o deshacernos de aquellas que nos son incómodas y dolorosas. Aunque ésta puede ser una estrategia útil y aparentemente lógica, es importante entender que las emociones incómodas y dolorosas desempeñan un papel crucial en la identificación de daño (dolor) y amenazas reales y en potencia (miedo y ansiedad). Es posible que acabemos haciendo una mala gestión de nuestras emociones parando el dolor, miedo o ansiedad en vez de utilizarlos. Por supuesto si son respuestas emocionales erróneas o "atascadas", sería útil "deshacerse de ellas" pero sólo después de haber descubierto cómo esto está ocurriendo y mejorar la efectividad de cómo estamos produciendo las emociones.

Lo mismo es cierto en el caso de las emociones agradables o placenteras. La mala gestión con las emociones “positivas” ocurre si vamos en pos de ellas aunque no sean ni relevantes ni útiles.

Ejemplos de esto abarcan desde el placer que percibe el bravucón o “bully” al hacer sufrir a otros, pasando por el "subidón” por el uso de drogas y el crimen, hasta el hecho de perder la oportunidad de desarrollar emociones superiores y significado en la vida por una adicción a los culebrones televisivos.

La gestión efectiva de las emociones

Para sacar el máximo provecho de nuestras emociones positivas y hacer un uso relevante de las emociones negativas necesitamos gestionarlas de forma efectiva.

La gestión efectiva de las emociones empieza con un alto nivel de sensibilidad hacia las emociones. A partir de ahí, implica responder a la vida con emociones relevantes, tanto cómodas como incómodas. También incluye el uso de las emociones como respuestas relevantes a la experiencia de la vida y para planificar el futuro, desarrollar emociones inconscientes efectivas y crear emociones "más altas" y "más profundas".

Modelar las emociones

Las emociones han sido una fuente de fascinación desde tiempos muy primitivos. Ha habido muchas teorías diferentes en cuanto a las emociones formuladas por psicólogos como William James y Freud y por filósofos desde Lange a Sartre. Sin embargo estas teorías han tenido poca aplicación práctica para gestionar nuestras emociones de forma más efectiva.

La metodología Developmental Behavioural Modelling ( DBM®) brinda un conjunto práctico y verificable de distinciones, modelos y procesos para identificar CÓMO experimentamos las emociones, CÓMO éstas se desarrollan y cambian y CÓMO las gestionamos.

DBM® nos permite realizar una investigación práctica de las emociones con el fin de mejorar nuestra comprensión, apreciación y control de nuestras emociones.

4 comentarios:

Eva Verde dijo...

Me encanta esta manera de entender las emociones y su gestión. Poder hacer uso de esta manera me resulta realmente útil y potenciadora. Antes de conocer DBM, sentía ganas de erradicar algunas emociones que me descolocaban. Ahora voy sintiendo que puedo utilizarlas para medir que está sucediendo, valorar la gestión y puesta en práctica.
Un saludo.

Tim Ingarfield dijo...

Gracias Eva

Una cuestión fundamental esto de intentar "erradicar". Demasiadas intervenciones "de apaño" se basan en intentar quitar algo o corregir un supuesto fallo en vez de comprender la función y reorganizar. A parte de más ecológico es mucho más operativo.
Saludos
Tim

Daniel Costa Lerena dijo...

Me encanta las forma y ángulo desde dónde abordas el tema Tim. Frecuentemente en el ámbito de mi consulta, y fuera de ella también todo hay que decirlo, debo aclarar a las personas la diferencia entre “inteligencia emocional” e “inteligencia afectiva”.

Considero que has dalo en un punto clave, el cómo precisamente gestionamos nuestras emociones. Personalmente considero que no hay nada como disociarnos de nuestras emociones en el momento justo y en la circunstancia precisa. No en vano desde niño mis amigos me etiquetaron como”el mente fría”.......je.je.je.

Tim Ingarfield dijo...

Gracias Daniel.

Saludos

Tim