lunes 16 de noviembre de 2009

La Práctica Efectiva


Vuelta a los libros mencionados en el post anterior. La verdad es que hay mucha similitud entre ellos. Los dos citan algunas de las mismas investigaciones aunque no llegan a exactamente las mismas conclusiones.

Una de las conclusiones a la que llega Geoff Colvin es que "el capital financiero es fácil de conseguir" - creo que no ha vivido en España :-) - pero que el auténtico recurso escaso es "capacidad humana". Para él la noción de "talento innato" es, si no falaz, por lo menos, y a efectos prácticos, irrelevante. Es irrelevante, según su idea, porque aún en los casos de aparente genio (como el muy citado caso de Mozart) hay otros muchos factores más importantes a tener en cuenta. Uno de ellos es la "práctica deliberada".

Central a este "concepto" es la idea de que repetir no es lo mismo que practicar. Todos los que hemos aprendido algún instrumento musical sabemos la diferencia entre tocar por el placer de tocar, hacer música junto con amigos y practicar específcamente aquello que nos va a llevar más allá de donde estamos. "Practica con las manos y te costará todo el día" dijo el gran violinista Auer, "practica con la cabeza y te costará hora y media o dos horas."

Comenta Colvin con cierta ironía "menos mal que hora y media es suficiente por que practicar con la cabeza cuesta".

Cuando yo vivía (o intentaba vivir) de la música, solíamos decir que para llegar a ser muy buen instrumentista "todo es cuestión de saber qué practicar". Diría ahora que es más una cuestión de saber qué practicar, cómo y por qué.

La serie de talleres "El Arte y la Ciencia de la Práctica Efectiva" responde a esta cuestión. Si quiero ser bueno haciendo terapia, innovando, gestionando el cambio, gestionando las emociones, meditando, haciendo hipnosis, viviendo en sistemas y un montón de cosas más - ¿qué conviene practicar, cómo y por qué? Desde luego que no es fácil, ni mucho menos simple. Sencillo - puede que sí. Tampoco es cierto (como afirman tanto Colvin como Anders Ericsson) que es necesariamente desagradable y poco divertido.

Ha habido muchos intentos de empaquetar de forma más o menos misteriosa la efectividad en diferentes áreas. Que yo sepa ninguna hasta ahora ha ido mucho más allá de teorías o técnicas. La metodología DBM, en cambio, ofrece una manera sistemática de combinar la ciencia - investigación rigurosa, exploración experimentación verificar, falsar e ir más allá - con el arte de hacer creativamente algo que merezca la pena con los resultados para identificar y desarrollar las "mejores prácticas" y aprender a ser tu mejor profesor.

Una de las aplicaciones declaradas de la DBM es ayudar a hacer mejor cualquier cosa que hagas. Es ambiciosa - pero constatable.

jueves 5 de noviembre de 2009

Talento ¿o no? ¿o más? ¿u otra cosa?


He encontrado dos libros que parecen interesantes con respecto a este tema. Uno es el libro "Outliers" de Malcolm Gladwell (que sugiere entre otras cosas que el hecho de que los chinos puntuan mejor en las matemáticas que los occidentales tiene que ver con el sistema de contar y el cultivo del arroz). El otro es el libro de Geoff Colvin "Talent is Overrated" (el talento está sobrevalorado) - título polémico y provocativo donde los haya.

Desde el punto de visto del modelado los dos tienen algo interesante que ofrecer en cuanto a las nociones de "éxito" y "alto rendimiento".

jueves 22 de octubre de 2009

Definir o Ser Definido 2. El Hecho que Algo Tenga Nombre No Quiere Decir que Exista: - Los Síndromes.


El hecho de que algo tenga nombre no quiere decir que exista.

Como niños, todos hemos pasado por esa “fase” de preguntar constantemente “¿eso, cómo se llama - y eso - y eso?”
Nos lo dicen y sentimos que sabemos algo más. “¡Qué bien!”
Lo curioso es constatar que lo único que hemos hecho en esta interacción es conectar un sonido con alguna manera de representar algo – por saber, no sabemos necesariamente nada más. Y, sin embargo, la sensación es que sí. Nombre nuevo – conocimiento nuevo.

La historia y la vida en general está repleta de ejemplos. La imaginación sirve para crear cosas que no existen y nombrarlas es crucial para poderlas manipular. El hecho de que no haya cocos, hombres lobo, vampiros, flogistón, Papá Noël o la piedra filosofal no quita su importancia como referencias metafóricas a ciertas maneras de estar en el mundo. Culturalmente tienen su importancia.
Otra cosa es cuando la propia manera de nombrar algo – o incluso el propio tipo de nombre que se utiliza - lleve a que se otorgue más credibilidad de lo que sería apropiado a alguna noción – y que eso a su vez conduzca a acciones inútiles o contraproducentes.

El segundo ejemplo en esta mini serie viene provocado por un artículo en “el País Semanal” de un domingo - no recuerdo de qué domingo – de la primavera de 2009. El artículo iba de “los síndromes” e incluía el aforismo en cuestión - “si no tiene nombre no existe”. El escritor buscaba, me imagino, entretener al lector ocioso con ideas desenfadadas y divertidas y, a la vez, algo diferentes de lo cotidiano. El Internet es una auténtica mina de oro para este tipo de ideas. Haces una búsqueda con “google” de “síndromes” y el artículo casi se escribe solo.

Al leerlo, lo que recordé de inmediato eran las similitudes que hay entre algunas maneras de entender la psiquiatría/ psicología y el marketing – aquello de identificar algunas características que tienen en común o que aparecen con frecuencia, buscarle el puntito metafórico para el nombre - y listo.
Es el estereopismo tirando hacia caricatura. Así tenemos el “síndrome de Estocolmo”, el “síndrome del emperador”, el “síndrome de nido vacío”.

Llamar “síndrome” a algo parece darle una pátina de credibilidad a la vez que familiaridad – “ah sí, el síndrome de abstinencia, claro por eso no puedo dejar de fumar”.

Algo de etimología
La palabra “síndrome” viene – como tantas cosas - del griego. “Syn” (o “sin”) que quiere decir junto y “dromein” correr (la misma raíz que está en el “drom” de “hipódromo”, “aeródromo”). Viene a describir cosas que “corren juntos” de hecho “syndromos” como adjetivo ya describía cosas que aparecían juntos.

El hecho que la palabra provenga del griego, sin embargo, no significa que el síndrome tal como lo usamos hoy tenga sus orígenes en el pensamiento helénico.

Algo de Historia
Ahora hacemos un desplazamiento "vertiginoso" en el tiempo. A mediados/finales del siglo 17 - una vez terminada la guerra civil inglesa. Thomas Sydenham, (véase imágen)combatiente en las filas del Parlamento, médico y pensador inglés fue quién, inicialmente, desarrolló el uso de esta herramienta. Y digo “herramienta” más que "palabra" porque lo que él hacia era desarrollar una aproximación a la ayuda humana basada en la observación de lo que de hecho ocurre – más que en la doctrina. Al producto de esta manera de proceder se le llega a llamar "síndrome".

Era un tipo interesante el tal Sydenham. Entre otras cosas conseguía la amistad duradera de algunos de los pensadores y científicos más preclaros de la época – por ejemplo el filósofo John Locke y el científico Robert Boyle. Se cuentan de él más de una anécdota digna de la sensibilidad y profundo sentido “común” del ya legendario Milton Erickson.

Una de ellas me gusta especialmente: A un paciente suyo, caballero de cierto patrimonio y aquejado de hipocondría le dijo al final que no podía hacer ya más por él pero que había en Inverness (muy al norte de Escocia y por tanto muy lejos de Londres) un tal Doctor Robertson que era especialista en casos como el suyo. El caballero emprendió el viaje lleno de entusiasmo y esperanza que luego se convirtió en rabia al descubrir que no había ningún médico por ese nombre en dicha ciudad. Entonces volvió a Londres, cabreado pero aún así curado de su dificultad.
El gran aporte de Sydenham a la ciencia era tomar las enfermedad tal como se presentaban naturalmente y hacer un cuadro completo de las características objetivas de cada una. Su idea era que una enfermedad puede identificarse por sus síntomas. Todo un paso en adelante en el siglo 17. Lo que planteaba Sydenham era observar lo que ocurría con una relativamente gran cantidad de pacientes y agrupar lo que se observaba partiendo de la idea de que las enfermedades tenían tipos identificables de forma similar a las especies de las plantas y los animales.

A esta agrupación de síntomas se le da el nombre de “síndrome”. Es una manera de decir que se ha identificado algo que ocurre pero no por qué (que tendría más que ver con la etiología) ni cómo (más patogénesis). Metafóricamente “hemos observado esta banda de maleantes juntos pero no sabemos que planean ni qué posible beneficio encuentran en estar juntos”.

Es decir que en la organización e identificación de diferentes enfermedades – la nosología por darle un nombre– el síndrome es – por así decirlo una etapa por el camino. Es la etiqueta que se da al resultado de agrupar las “características” ocasional o eventualmente diferentes - previo a poder identificar en firme y poder establecer el origen o los orígenes de la enfermedad en cuestión (la etiología) y cómo funciona (la patogénesis). Pero, claro le damos un nombre y es como si existieran dos cosas nuevas – la enfermedad y, además nuestro conocimiento de ello.

En el marketing se entiende que este nivel de detalle baste para identificar grupos de cierto poder adquisitivo, dinero disponible o intereses. Los famosos acrónimos YUPPY, SWELL, DINK etc. son formas “taquigráficas” de hacer referencia a una agrupación de personas por algunos comportamientos o clases de comportamiento que tienen en común.

Pero hay una cosas añadida. El acrónimo - el “síndrome” del marketing - además de descriptivo, divertido, entretenido y, aparentemente, real es muy prescriptivo. A medida que fuéramos hablando de "yuppies" o "dinks", aparecían más:- el mundo se poblaba de yuppies como se llena de mujeres embarazadas cuando una está en cinta.

Luego están los “síndromes” psicológicos - el síndrome tipo “síndrome de Estocolmo” - que realmente no es un síndrome en el sentido nosológico. No es una agrupación de diferentes evidencias naturales de algo que está ocurriendo orgánicamente.
Enotnces ¿Qué es? Es evidente que algo existe – pero ¿es un síndrome? ¿importa si lo es o no lo es? ¿Importa si alguien se apropia de la credibilidad científica para darle un aspecto más compacto, creíble y “sexy” a una noción plausible? Pues sí, creo que sí importa. Más de esto más adelante.

sábado 22 de agosto de 2009

Otra Maravilla de Jared Diamond


Acabo de leer otro libro de Jared Diamond - "Collapse" (en castellano "Colapso - por qué algunas sociedades perduran y otras desaparecen" -editorial Debate 2006).

Biólogo de laboratorio de formación inicial, después profesor de psicología en la UCLA y ahora profesor de geografía ("biogeografía") en la misma institución este polímata es también ornitólogo y habla 12 idiomas - casi nada.

Este libro perfila, con fascinante precisión y amplitud de conocimiento, algunas de las condiciones que parecen haber contribuido al colapso de diferentes sociedades (desde algunas supuestamente "primitivas" sociedades de Polinesia hasta sociedades a todas luces muy sofisticadas como la socieda Maya) y la - a veces terrorífica - relevancia que tiene para la sociedad global de hoy. También incluye un intrigante capítulo sobre el Estado de Montana (de los EEUU) y los indicios de colapso que presenta en la actualidad.

He visto algunas críticas (por cierto algo quisquillosas en su mayoría) de algunos de los conceptos que emplea (como el de "techo fotosintético") y es posible que algún detalle se deje sin rematar en términos de puntos decimales pero la sutileza de construcción, la calidad de la narración, y especialmente, el dinamismo de su manera de pensar son de tal enverga que elevan este libro muy por encima de los libros de divulgación científica al uso.

Un libro serio, sensato, bien escrito, interesante que presenta unas cuantas incómodas verdades de forma clara y, a la vez curiosamente optimista.

Altamente recomendado.

martes 11 de agosto de 2009

El Arte y la Ciencia del Aprendizaje y Enseñanza Efectivas

El curso corto que va a realizar John McWhirter este puente de diciembre en España se titula "El Arte y la Ciencia del Aprendizaje y Enseñanza Efectivas". No es una exageración afirmar que va mucho más allá que cualquier formación sobre el tema de aprendizaje que existe.

Si eres profesional de la enseñanza (a cualquier nivel) o te interesa el aprendizaje (¡lo cuál debería incluir a todo el mundo! :-)) este curso es lo que se dice en inglés un "no-brainer" es decir que es tan obvio el beneficio de asistir que no requiere pensárselo ni una vez - mucho menos dos veces.

Una descripción incial general de la temática:

Aprender es una de las experiencias definitivas de ser humano

Todo animal necesita hacer cosas para cubrir sus necesidades. El instinto proporciona a los animales aprendizaje apropiado a su medio ambiente, desarrollado mediante el proceso de evolución. Los humanos nacemos con muy poco aprendizaje imbricado – o instintos -, mucho menos que otros animales y, por tanto, tenemos que crearlo a lo largo de muchos años de aprender. Esto, a su vez, nos proporciona una ventaja de supervivencia: no estamos limitados a comportamientos que solo encajan en un entorno determinado. Por eso podemos adaptarnos más fácilmente a entornos nuevos. En definitiva, empezamos con menos y tenemos que aprender mucho más. Como especie hemos llegado a ser únicos en nuestra capacidad de aprender; nos tornamos hábiles aprendiendo y construyendo comprensión y habilidades.
Construimos nuestra comprensión y habilidades en base a nuestra experiencia. Seguimos creando y cambiando nuestra comprensión y habilidades a lo largo de nuestras vidas mediante el “aprendizaje alargado”. Esto significa que lo desconocido es un asunto mucho más grande e importante para nosotros que para otros animales. Cuanto más efectivos seamos investigando, “adentrándonos en lo desconocido”, más eficaces seremos construyendo un conocimiento del mundo certero y efectivo y las habilidades prácticas necesarias para cubrir nuestras necesidades.

A esta comprensión que construimos cada uno mediante el aprendizaje y la creatividad la llamamos nuestro “modelo” del mundo. Con este término queremos decir una experiencia o representación del mundo dinámica y organizada”. No respondemos al mundo tal como es. Respondemos al sentido que le hemos dado; la manera en que nos es “significativo”. Luego respondemos a cosas nuevas en base a este “sentido”.

Mucho del aprendizaje que adquirimos es a través de enseñanza formal. Cuanto más efectiva sea la enseñanza más efectivo será el aprendizaje.

jueves 30 de julio de 2009

Mitos Grandes y Fuertes: La "Ignorancia" Medieval.

Estando en Glasgow recientemente - en un curso de supervisión con John McWhirter - tuve ocasión de ver un programa en la televisión digital británica (o puede que la escocesa) con el curioso nombre de "Q.I." Al margen de ser las siglas I.Q. (o “cociente de inteligencia”) a la inversa, el acrónimo en cuestión significaba “quite interesting” título que puede traducirse literalmente por “bastante (o algo) interesante” y cuyo sentido va más por el lado de “curiosidades”.

Una de las secciones de este programa – que adoptaba el formato de un concurso con humoristas famosos – era “Ignorancia General”. Sacaba temas que se suelen tener por ejemplos de conocimiento general pero que resultaban ser falsos. Por ejemplo ¿qué nombre se le daba en el ejército romano al oficial al mando de 100 soldados? La contestación evidente - “centurión” - era incorrecta puesto que normalmente los centuriones mandaban sobre unos 83 hombres. ¡Vaya tema interesante!

Pero la siguiente pregunta me llamó poderosamente la atención. Era esta:


“¿Qué forma se le atribuía al mundo en la edad media?”


Los que participaban en el concurso (y, dicho sea de paso, un servidor también) decían casi al unísono. “¡plana! - en la edad media se creía que el mundo era plano”.

Pues no. Era una trampa. Resulta que no hay evidencia alguna de que se pensaba así en la edad media. Y, sin embargo, hay mucha evidencia de que se manejaba perfectamente no solo la forma esferoide del planeta sino que había cálculos bastante efectivos del tamaño y peso del mismo.

Entonces ¿por qué existe la opinión – bastante generalizada – de que en la edad media en general y antes de los viajes de Colón y Magallanes (o como mucho cien años antes) en particular, tanto “la gente” como “la iglesia” pensaba que el mundo era plano, incluso que los marineros pensaban que existía peligro real de caerse al vacío en caso de acercarse al borde? E incluso hay quién piensa que por eso se dudaba de la sensatez de los viajes de descubrimiento de Colón.

Parece que hay dos fuentes – las dos del siglo 19. Uno francés y el otro el autor americano de los Cuentos de Alambra y de quién Joseph Heller en “Trampa 22” afirmaba no recordar en que secuencia poner nombre y apellido – Washington Irving.

El francés era Antoine-Jean Letronne en un libro llamado “Las Creencias Cosmográficas de los Padres de la Iglesia”. Ese libro no lo he leído, pero si recuerdo el impacto de leer la historia del “marinero” Colón frente a frente con la ignorancia taimada y encapuchada de la iglesia de la inquisición de la pluma de Washington Irving. Allí tenías al joven Colón manteniendo que el mundo era redondo ante la absurda y amenazante insistencia de las autoridades eclesiásticas que que era plano.

Y he de confesar que no me creaba sensación de incongruencia alguna. La ignorancia de la edad media era bien conocida e imbuía mis conocimientos de la historia.

Solo que las discusiones no se centraban en si el mundo era redondo o no – extremo que nadie allí presente dudaba - sino en la distancia que habría que navegar entre España y Japón por la ruta occidental. Las autoridades afirmaban que era demasiado lejos para poder llegar con los víveres que cabían en una carabela de aquel entonces. Tenían razón. Si no hubiese tropezado con el Nuevo Mundo Colón y toda su tripulación hubiera muerto – él había calculado mal las distancias entre otras cosas confundiendo una milla árabe por una milla genovesa (esta última mucho más corta).

No sería más que una curiosidad si no fuera por el hecho de que una de las razones para el poco avance de la historia como ciencia (como lo es por ejemplo la astronomía o la biología de la evolución) es la arrogante suposición de primitivismo por parte de culturas alejadas de la nuestra en distancia o, sobre todo en tiempo.

La canción de Cole Porter “They all laughed at Cristopher Columbus when he said the world was round” (“todos se reían de Cristóbal Colon cuando afirmaba que el mundo era redondo”) puede ser todo lo divertida e ingeniosa que quieras. Pero es incorrecta. Lo que hacían era cuestionar sus cálculos y parece que tenían razón. Si no llega a ser por la existencia de América, claro está.



Curiosamente, la imágen que figura arriba no es, como puede aparentar, del siglo 16 sino es uan falsificación hecha más de 200 años después.

jueves 9 de julio de 2009

Conocer a John (y leer a Thoreau)

(Recientemente terminamos el segundo nivel del curso de SCT Systemic de Coaching con Modelado en Collbató. La experiencia de lo que es posible con el modelo DBM de coaching, creo que impactó muy significativamente en todos. Entre los presentes estuvo Pilar Mamolar quien me envia este escrito. Muchas gracias, Pilar)

Antes de conocer a John McWhirter había leído esa parte de su trabajo en forma de artículos cuidadosamente traducidos por Tim Ingarfield. Me habían impresionado sus modelos. También el lenguaje que utilizaba y el uso de ejemplos concretos. No fue una impresión a primera vista claro está, pero lo fue a segunda o tercera. Tan rápidamente como fui aprendiendo y añadiendo más compresión en los programas dirigidos por Tim, encontré más y más precisión en sus modelos. Poco a poco, iba añadiendo más posibilidades en mis intervenciones.

Hace poco le dije a Tim: cuando leo a John me parece que estoy leyendo un trabajo de muchos años y más allá de su tiempo. Y así es, me dijo.

En principio la comprensión de la metodología DBM era un desafío, casi una provocación, pero en seguida conecté la belleza y precisión de sus modelos con cosas importantes en la vida: desarrollo, aprendizaje, cambio, habilidades, pensar, sentir, hacer.

He leído recientemente a H. D. Thoreau en “Escribir. Una antología” y me ha recordado a John McWhirter. Decía Thoreau, que cuando permanecemos en casa, la piel se mantiene suave y acrecienta su sensibilidad hacia ciertas impresiones. En contraste, vivir hacia afuera, en contacto con el sol y el viento, produce cierta rudeza en el tacto. Concluye este genial hombre que combinar piel suave y gruesa es asunto delicado y que el remedio natural se encuentra en la proporción justa entre día y noche, invierno y verano, pensamiento y experiencia. Similar equilibrio veía yo en el modelo que trabajamos con John en esta segunda parte de Coaching con Modelado: Investigar – Conocer – Hacer – Conseguir. Cuando explicó John la secuencia en 7 pasos sentí lo delicado del asunto.

Como yo estaba familiarizada con cierta sensibilidad para investigar y conocer, pero algo menos decidida con la exposición al sol y al viento, temía que pudiera haber cierta preferencia o inclinación a seguir en casa. Según me explicaba John, más interesante que las preferencias son las habilidades y hay diferentes habilidades que podemos trabajar en cada secuencia del modelo. Y claro está, desarrollarlas. Desarrollar habilidades está siempre presente en sus modelos, habilidades tan distintas como útiles para facilitar el cambio.

También decía Thoreau, que las mejores cualidades de nuestra naturaleza, al igual que la lozanía de las frutas, solo pueden conservarse con delicadeza. Con delicadeza y precisión, diría que trabaja John en sus programas. Podemos imaginar que también lo haga en su huerto o en su cocina. Sin escatimar cuidados, pero sin derrochar ningún esfuerzo innecesario.

En la recta final del programa de Coaching con Modelado hemos trabajado la elegancia en el hacer y conseguimos algo más de todo esto.

Gracias John, Tim, y a todos los que lo hicieron posible.


Pilar Mamolar

viernes 3 de julio de 2009

Jared Diamond - "Armas, Gérmenes y Acero"

Este libro es, en mi opinión, una auténtica joya. Escribiendo con el espíritu de Bill Bryson, con el rigor intelectual de Gregory Bateson y con la constancia de Karen Armstrong, recoge el testigo de Arnold Toynbee para escribir una historia de "todo el mundo desde hace 13,000 años".
Si te interesa la cuestión de por qué el mundo se divide entre los que tienen y los que no y por qué - por ejemplo - los gérmenes europeos pudieron acabar con más del 90% de la población precolombina en zonas de América y sin embargo lo gérmenes americanos apenas si se hicieron notar en Europa, este fascinante y bien investigado libro es para ti.
Estés de acuerdo o no con sus conclusiones esta es historia "a partir de los patrones" que va más allá incluso de "La Humanidad y la Madre Tierra" y sobre todo más allá de la historia como relatos de reyes y "grandes hombres".
Estoy a punto de comenzar su libro más reciente "Colapso". Espero con ilusión el resultado.

lunes 8 de junio de 2009

Definir o ser definido 1. - “Si no tiene nombre no existe” : Las Guatemaltecas

Como afirmación es evidentemente cuestionable. Decía con frecuencia un amigo mío argentino “no tiene nombre lo que está haciendo esa gentuza”. Pueden encontrarse millares de contraejemplos - desde los bebés recién nacidos hasta los astros y especies marítimos aún por descubrir. Hay muchas cosas que existen y no tienen nombre.
Pero claro - no es eso lo que quiere decir, hombre. No hay que ser tan literal. Es algo metafórico ...bueno no, metafórico no, pero tampoco hay que ser tan precisos en todo. Lo que quiere decir es... ¿es qué? Lo que quiere decir es que si no le das nombre a algo, si no lo etiquetas es fácil olvidarse de ello. Es el “branding”, hombre. No has visto que hasta las manzanas vienen con etiqueta.
Encontré recientemente dos ejemplos de este aforismo. Uno de ellos me resultó inicialmente irritante pero inofensivo y luego con el tiempo me fue irritando más el otro mucho más triste y más grave en sus implicaciones
Thomas Szasz (dígase Sas), héroe de mi juventud estudiantil, estadounidense de origen húngaro y ahora Profesor “Emeritus” de Psiquiatría en la Universidad del Estado de Nueva York, es un aforista donde los haya. En su haber está el famoso comentario sobre el efecto de “expansión de la consciencia” de ciertas sustancias psicotrópicas “lo único que expanden las drogas son los beneficios de las farmacéuticas”. Él afirmaba – con cierto estilo, arrojo y desparpajo – aquello que también planteaba Raymond Williams y que tuvo su eco en los “écrits” de Jacques Lacan para acabar en versión un tantito light en el “coaching ontológico” - aquello de que “vivimos en un mundo (o “universo” si se prefiere) lingüístico”.
La expresión que daba Szasz a la noción (en su exuberante libro “El Segundo Pecado”) era que “la ley de la selva es matar o ser matado – la ley de la sociedad actual es definir o ser definido”.
Suena bien, plausible, ingenioso y elegante - mola mazo. Pero lamentablemente (y a pesar de que la mera existencia de los “blogs” parece dar evidencia de ello) - no es así. Tampoco lo que decía Raymond Williams – aquello de que “el lenguaje constituye al ser humano”.
El lenguaje es importante – una de las herramientas principales de las que disponemos – pero no es lo único que tenemos. Y es especialmente absurdo afirmar que si algo no tiene nombre no existe.
Los dos ejemplos del aforismo – uno de ellos un programa de radio por la mañana hace unos días viajando en coche sintonicé con una de las radio nacionales, no recuerdo si 3 o 5. Hablaba una joven mujer guatemalteca – afincada ahora en España – sobre la precaria vida en Guatemala (puesta muy de manifiesto recientemente por la aparente mezcla de intriga, asesinato, periodismo y política en torno a la figura del actual presidente). Manejaba datos y estadística escalofriantes – entre ellos el hecho de que solo un 2% de los asesinatos cometidos acaban con un culpable (o culpables) en la cárcel. Especialmente dura es la situación de las mujeres de ese país que conviven con el miedo de saberse casi todas objetos y objetivos de ataque en cualquier momento y con la impotencia que produce la práctica imposibilidad de denuncia efectiva (al parecer han cerrado las oficinas de atención a las mujeres víctimas de violencia por no justificarse el presupuesto por no decir nada del consabido “algo habrá hecho para que la atacaran”).
La mujer en cuestión, clara y concisa en su expresión y evidentemente comprometida con su reivindicación de apoyo y solidaridad, contestaba la pregunta típica del final de la entrevista - ¿qué podemos hacer para ayudar? “Algo fundamental es que se sepa que está ocurriendo” – dijo – “si no se nombra no existe. Es importante, por tanto, nombrar aquello traerlo a la atención del público – al menos a un público que puede hacer algo al respecto. Esto es una cuestión de repetidamente hablar de ello? De llevar la atención del público a ello. ¿Denunciar? ¿Denunciar algo tipificado en el código penal de otros países y otras sociedades? Lo fundamentalmente trágico aquí es que está muy claro que existe sin que se nombre. Existe y lleva años existiendo, nombrado o sin nombrar por otras sociedades. Otra cuestión es como lo nombras, como lo nombramos y que permite hacer el nombrarlo. Según como lo nombremos y como organicemos ese nombrar y como pensamos y modelamos aquello es posible que se desarrolle identidades y realidades sociales diferentes.

lunes 4 de mayo de 2009

El Arte y la Ciencia de las Habilidades Vitales Efectivas

De vuelta de Collbató del curso de Arte y Ciencia de las Habilidades Vitales, inmerso en el nuevo curso de Coaching Efectivo con Modelado.

El grupo de "Habilidades Vitales" era muy bueno - interés, entrega y ayuda mutua por parte de todos. También había una mezcla muy bonita de niveles - desde personas que no sabían nada de DBM hasta personas con mucha experiencia de aplicarlo profesionalmente.

Creo que ha sido una experiencia excepcional para todos los participantes. Con respecto a esto, algo que me llamó la atención era lo bien que el curso logró cubrir las necesidades de todos los participantes partieran del nivel de habilidad que partieran.

Creo que también ha resultado sorprendente para todos los participantes identificar lo que son habilidades vitales - habilidades para la vida - en su propia experiencia - y poder ir desarrollándolas en vivo.

Al respecto del curso, me vino a la mente algo que escribió John sobre aprendizaje hace unos años:

" Aprender

El mundo está cambiando más rápidamente que nunca.
Estamos sometidos a una presión creciente para mantenernos al día con los cambios.

Esto significa hacer más cambios en todas las áreas de la vida. Para ser eficaces gestionando estos cambios, necesitamos conseguir y desarrollar las habilidades apropiadas.
Esto, a su vez, significa un aumento en la cantidad de aprendizaje que necesitamos hacer.

Aprender es algo en que estamos implicados a lo largo de toda la vida. Aprendemos qué pensar y sentir y también cómo pensar y sentir.

También necesitamos aprender cómo tomar decisiones y como ser motivados.
Aprendemos lo que necesitamos, lo que nos gusta y lo que queremos de la vida.

Aprendemos como cumplir con estas necesidades. Aprendemos a ser sensibles, intuitivos, pensativos y sabios.
Aprendemos que la vida puede ser alegre, exitosa y significativa.

Con demasiada frecuencia la vida se queda corta de su potencial.

Sin embargo podemos hacer algo al respecto. Podemos aprender de la sabiduría colectiva de otros. Podemos identificar cómo es la mejor manera de aprender y aplicar el aprendizaje para afrontar los retos de la vida.

¿Cómo? - Mediante el Modelado."

Creo que este curso ha supuesto un paso muy significativo en esta dirección.

Gracias a todos por vuestra participación.